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Tripode En Que Descansa El Programa

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VI Trípode En El Que Descansa El Programa
1.- Confianza (Amistad sincera)
No es posible dar continuación al PCPC sin que pueda lograrse una confianza sincera entre los jóvenes y su Guía o Conductor de Programa (Es importante, en lo posible, crear una familiaridad entre el Conductor o Guía y los jóvenes en programa: Padrino o madrina, tío o tía, abuelo o abuela. Ayuda, enormemente, a lograr la confianza)

2. - Levantar la Estima
El conductor de programa o Guía recomendará los ejercicios que considere necesarios para lograr levantar la estima en los jóvenes: Práctica de deportes, Visita a orfanatos y asilos de ancianos, inserción en clubes, etc.

3. - PROTECCION:
La protección da seguridad. La seguridad ofrece placer porque da la sensación de conservar la vida. La inseguridad, en cambio, da sensación de miedo, de muerte. Produce angustia, dolor, tristeza. Deprime el sistema afectivo, en su totalidad. Da paso al odio.

Todo lo que produce inseguridad se odia. Lo que produce seguridad es agradable, placentero, no se le oponen resistencias.

Los elementos que constituyen la protección son:

  • Oferta de tiempo,
  • Oferta de esfuerzos,
  • Oferta de cuidado y
  • Oferta de ternura o afectos de amor.


OFERTA DE TIEMPO. (EN CALIDAD)
Para proteger a alguien a quien amamos debemos ofrecer, en primer lugar, TIEMPO; pero en calidad. Utilice el poco o mucho tiempo que pueda brindar a su hijo o alumno en enseñarle criterios, como manejarse en la vida y sobre todo, VALORES HUMANOS.

Enséñele a lograr placer sin que se deformen sus estructuras afectivas. Enséñele a perder, en los juegos infantiles, sin enojos y a ganar sin humillar o burlar al oponente. Logre convencerle que el ganar es placentero; pero el participar en la contienda y lograr que el otro se sienta complacido, también es bueno.

Enséñele el valor de la responsabilidad, largueza, entusiasmo, constancia, tenacidad, lealtad, comprensión, veracidad, servicio, honestidad, honor, confianza, trabajo, sociabilidad, paciencia, humildad, valentía, decisión, sinceridad, caridad, urbanidad, moralidad, pudor, justicia, voluntad.

Enséñele lo desventajoso que es desarrollar los antivalores contrarios a estos Valores Humanos. No pierda el tiempo en nimiedades. Edúquelo para que sea feliz. Converse con él o ella sobre su "pequeño mundo", sobre sus tareas escolares, sus dificultades con su mejor amigo o amiga, de cómo puede armar mejor su bicicleta o como reparar la muñeca o el carrito que le regalaron sus abuelos.

Tenga respeto por sus cosas que es respetar su dignidad. Explíquele las razones que usted tuvo para tomar una decisión que él no comprende y entiende que le hace daño o, sencillamente, no le provoca placer.

Aprenda a pedir excusas cuando usted cometa un error. Trate de no cometer errores muy a menudo. Cuestiónele sobre sus tristezas, alegrías, llanto, en fin, sobre sus emociones.

Sea detallista. ¡Los pequeños detalles logran maravillas! No permita que el ambiente le presione demasiado su sistema afectivo. Los padres y maestros, ofreciendo una pequeña dosis de tiempo cualitativo, pueden acorazar, significativamente, el sistema afectivo de sus hijos y alumnos para que en el futuro mediato, sean hombres y mujeres felices. Es la única forma de convertir este mundo en un mundo de amor, una civilización de amor.


ESFUERZO
Ya hemos expresado, una y otra vez, que el placer es buscado, a cualquier precio, por el ser humano para sentir tranquilidad, paz y armonía en todo su ser. El amor propio, el amor a sí mismo necesita mucho cuidado y esmero para bien formar a los niños y niñas que ponen a nuestro cuidado. El tiempo que "gastan" los padres, maestros, psicólogos, orientadores y vecinos en los niños y niñas de su entorno y bajo su responsabilidad, lo sienten como un alimento muy importante para su ego.

El dinero que se gasta en complacer sus caprichos, placeres y gustos lo aprecian más que lo que se gasta en sus consumos "normales": alimentación, salud, techo. Tienen la impresión de que eso tiene que ser así. Todos, en la casa nos alimentamos y nos vestimos. Aprecian la nevera nueva, la cómoda cama que me compraron, la deliciosa cena de navidad, el nuevo televisor a colores, el auto nuevo que nos compraron; pero entienden que eso es propiedad de sus padres ( todos lo usan). Esta forma, muy infantil de pensar, nos da una idea, bien terminada de cómo debemos premiar a nuestros niños y de cómo debemos castigarlos.

Los paseos, los juguetes, la compañía y la diligencia en el momento adecuado son parte del "esfuerzo" que nuestros niños, niñas y adolescentes aprecian, sobre manera. Definitivamente, cuando nos esforzamos por ellos se sienten seguros. Cuando por nuestro esfuerzo o trabajo obtienen beneficios materiales o espirituales les provoca un gran sentimiento de placer.

Que importante y placentero resulta para un niño, niña o adolescente que tiene su salud quebrantada ver a su padre o madre al pie de la cama por horas o sentirles preocupados por la salud que ha perdido. Se da cuenta de esta inquietud por la forma como se habla con el médico o enfermeras o cuando salen desesperados a más de 5 kilómetros, en búsqueda de los medicamentos que retornarán la salud a su amado paciente, porque el automóvil estaba inservible o la farmacia no abre sus puertas hoy porque es un día feriado. O cuando observa que en su hogar hay todo tipo de personal de servicio y sus padres le preparan, personalmente, su almuerzo o cena, le traen un vaso de agua o se sientan a su lado, acarician su cabeza, le dan un beso en la frente y susurran a su oído un "te amo mucho" "eres muy importante para mí".

El esfuerzo, necesariamente, implica sacrificio y trabajo para quien lo ofrece y satisfacción para quien lo recibe.

CUIDADO
(Disciplina de las consecuencias)

Cuidar a un niño es proporcionar todos los elementos que puedan ofrecer un placer duradero, sin deformaciones de su "programa original". Cuidar a un niño es preservar su salud física, emocional y espiritual, manteniéndolo en un constante chequeo médico, principalmente, en la primera y segunda etapas de su infancia. En estas etapas de la vida la salud de los niños y niñas se quebranta muy a menudo.

Debemos cuidarlos, además, de su salud mental proporcionándoles diversiones sanas, apartándoles de ambientes violentos, enseñándoles a practicar el servicio a los demás, evitando sus temores, aclarando sus dudas, acompañándole en su soledad, cuando les asalta el miedo; dándoles ánimo cuando las circunstancias les han golpeado. Suframos con ellos sus dificultades y disfrutemos juntos sus alegrías.

Cuidarlos es, además, castigarlos cuando actúan indebidamente y premiarles cuando son capaces de actuar de acuerdo a los criterios que les hemos rotulados como "buenos".

Jamás debemos ser irónicos ni cínicos ni mucho menos desahogar nuestros fracasos y frustraciones exagerando los castigos y minimizando sus logros.

Cuidarlos es garantizar, todos los días, a cada hora, a cada segundo, su seguridad.

Debemos ser capaces de crear un vínculo afectivo tan fuerte que lleguemos a intuir cuando nos necesitan. Que la relación con nuestros hijos y alumnos sea tan armónica que "adivinemos" cuando nos necesitamos unos con otros. Que haya una efectiva y real interacción afectiva.

La paz de un hogar se fundamenta en la interdependencia afectiva entre padres e hijos. Solo de esta manera podremos lograr mujeres y hombres sanos, seguros de sí mismos, capaces de amar a los demás, con una real conciencia de individuo.


Cuidar a un niño, en fin, es proporcionarle techo, alimento, educación, salud, recreación adecuada, identidad; pero sobre todo que se sienta importante, que se sienta amado.


AFECTO DE AMOR
"El amor nace en lo interno de la persona. No es algo pasajero; sino como un milagro que se renueva cada día".
Andrés Lorenzo
Socio de Amigos Del Mundo

El amor es uno de los elementos fundamentales del sistema afectivo. El ser humano no nace amando. El amor es producto de la formación que insertan, en lo más profundo del ser, las agencias que intervienen en la educación del niño y del adolescente: el hogar, la escuela y los amigos (el entorno)

El que ama comprende al ser amado, le enseña, se sacrifica. Escudriña hasta las últimas consecuencias, sin reparar en el tiempo que gasta, ni en riquezas, ni esfuerzos para resolver un problema, un conflicto o servir y dar satisfacciones al ser que ama.

El amor es un sentimiento que supone eternidad. Se pierde la noción de tiempo y espacio. Es poner atención a los pequeños detalles, tan importantes para elevar la autoestima de los demás, y lograr alegría duradera. Es introducirse en su "mundo" sin importar mucho el nuestro. Es entrega. Es sufrir y gozar juntos, el dolor y la alegría. Es darnos, por completo, con sinceridad. El que ama no es capaz de descargar sus frustraciones en el ser amado.

El sacrificio, el esfuerzo de resolver un conflicto o realizar un servicio a cualquier ser humano, que amamos, intensamente, no nos mortifica, no nos duele, no nos hace sufrir; sino por el contrario, ennoblece, alegra, gratifica, cuando por nuestra causa servimos, resolvemos problemas, logramos soluciones a los conflictos, grandes o pequeños, que la vida, el que hacer cotidiano, trae cada día, a todos los seres humanos.

El egoísmo: es el desarrollo desproporcionado del amor propio, tan importante para la vida en comunidad y para los actos volitivos. Por la falta de afecto de amor, se exagera, por compensación, el amor propio, para defendernos. Se siente soledad, aún se esté acompañado. Es una forma de desconectarse de la realidad. Es como atrincherarse para que no nos hagan daño. Nos sobrestimamos cuando creemos que valemos muy poco. Alardeamos de lo poco o mucho que podemos hacer (bueno o malo, moral o inmoral)


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